miércoles, 26 de enero de 2011

UN HOMBRE QUE SABE BAILAR BY CATHY MAXWELL



Dentro de la Antologia In praise of younger men

UN HOMBRE QUE SABE BAILAR:


La chispa de la juventud... La emoción del deseo... en este cuarteto brillante de historias de cuatro de las escritoras románticas más populares de hoy en día. Las respuestas son descubiertas en el abrazo de un hombre más joven...
En "Un hombre sabe bailar", Sarah Ambrose, una institutriz enseña a Graham McNab, un joven erudito el arte del cortejo... y sin pretenderlo se enamora del encanto recién descubierto de su alumno. 
Cathy Maxwell nos regala un romance de la regencia escocesa sobre un joven que tiene que aprender a bailar para conseguir la mano de la belleza de la ciudad. Pero al mismo tiempo que empieza a recibir lecciones de una institutriz encantadora y absolutamente fascinante, empieza también a cambiar de opinión sobre con quién quiere casarse en realidad.
PERSONAJES:
GRAHAM MCNAB: es un hombre humilde sin muchas aspiraciones a la grandeza material su único sueño es ser un gran medico y ayudar a quien lo necesita cree que se enamora de una dama y decide aceptar una apuesta con su primo a ver por quien de los dos se decide si la dama en cuestión no se decide por ninguno quedan en empate, me cae bien este personaje es de ideas claras sabe lo que quiere y lucha por obtenerlo pese a su falta de linaje es relindo. Pero se llevara una sorpresa por sus propios sentimientos.
SARA AMBROSE: es una muchacha que lleva la decepción de que su primer amor le fallo es gran amiga de Graham a quien estima pero de repente siente cosas raras que no puede justificar sin temor a salir lastimada, es muy buena y amable y sobre todo siempre le ha dado su apoyo a su gran amigo Graham.
SIR EDWARD BROCK: tio de Graham y un hombre que su sobrino al dedicarse de lleno a sus negocios lo ha vuelto un hombre muy rico así que el vive obstaculizando los sueños de este para que lo siga manteniendo en su negocio llega al grado de inventar una apuesta con su hijo para que debido a la deuda Graham se quede ahi ya que no la podria pagar.
BLAIR BROCK: es un brabucon que se las da que solo el puede como chico malo es quien afrenta a Graham por los caprichos de su padre, en relucidas cuentas un desocupado y busca pleitos.
LA HISTORIA:
GRAHAM no sabe bailar y recure a SARA para que le enseñe y asi ganar el corazon de la señorita Whitlow aunque la trama es corta esta muy bien diseñada entiende uno los sentimientos de todo me enamore de esta parte:


—No le hagas caso, Sarah. Betty es una muchacha arrogante y demasiado
creída de sí misma —Le dio un ligero apretón en los hombros para animarla—. Pero
le daremos una lección. Le daremos una lección a todos, incluso a Blair. Tú me
enseñarás a ser el mejor bailarín de Edimburgo.
—Y tú pedirás la mano de la señorita Whitlow —las palabras sonaron huecas en
sus propios oídos.
—Sí —confirmó él con una sonrisa—. Te veré esta noche. Y gracias.
—¿Por qué? Aún no hemos empezado las lecciones.
—Por tu amistad, Sarah. Por tu amistad —Y salió del aula.
Sarah se quedó quieta durante unos momentos escuchando los pasos que se
alejaban por el pasillo. Aquellas palabras de despedida la desasosegaron al igual que
la mayor parte de lo que él había dicho esta tarde. En menos de una hora, parecía que
su vida se había vuelto del revés.
ENTRE LAS LECCIONES DE BAILE PASA ESTO:
Cerró los ojos, recordándose que Graham estaba aprendiendo a bailar para otra
mujer. Graham era su amigo. Graham era el hombre que amaba…
Sarah se giró, se estiró hacia él y cedió a un momento repentino de locura. Lo
besó.
Y él le devolvió el beso. Sin vacilar. Como si hubiera estado pensando en lo
mismo que ella.
Los labios de él se posaron sobre los de Sarah. La boca de Graham. Su
maravillosa, maravillosa boca. Ella no había recibido muchos besos en su vida, pero
los besos de él eran tan naturales como respirar así que no necesitaba instrucciones.
Ni lecciones. Lo único que tenía que hacer era escuchar a su corazón.
Con la lengua le acarició la de ella y se acercó más, deseando más. Deseando,
deseando, deseando.
—Sarah —dijo él, susurrando su nombre en un suspiro, como si fuera una
bendición. La besó en los ojos, en las mejillas, en los labios.
Aquellas manos firmes y competentes recorrieron su caja torácica, subiendo
hasta rodearle los pechos con las palmas y deslizando los pulgares por la sensible
piel que dejaba ver el corpiño.
—He estado deseando tocarte aquí desde la otra noche en el salón de baile —le
dijo acariciándole el oído con su aliento.
Sarah se derritió en sus brazos al oír aquellas palabras. La volvió a besar en la
boca. Graham empezó a moverse, llevándola con él poco a poco hacia atrás, hacia la
puerta que daba a sus habitaciones privadas.

ME ENCANTA ESTA PARTE LA READORO:
Todo estaba tranquilo en el cuarto infantil y el aula. Sus pasos no hicieron
ningún ruido en la gruesa moqueta. Abrió la puerta de su habitación… y se detuvo
en seco, sorprendida al ver una vela encendida.
Graham estaba allí.
Él se levantó de la silla en la que había estado sentado al entrar ella. Durante un
tiempo que parecieron años, se quedaron mirándose el uno al otro.
Las gemelas habían tenido razón. El hombre era la imagen de la perfección
masculino con sus galas nuevas. El abrigo de terciopelo azul marino y el encaje
almidonado del cuello enfatizaban sus amplios hombros y sus ojos color verde claro.
No llevaba peluca como los demás, pero se había recogido el cabello oscuro en una
prolija cola atada con una cinta de terciopelo negro.
—¿Dónde has estado? —le preguntó él.
—He ido a buscarte a casa del comandante de la guarnición.
—Me he marchado… antes del baile.
El corazón de Sarah empezó a latirle a un ritmo atronador.
—¿Por qué?
—Porque ella no es tú.
Las rodillas casi se le doblaron. Le daba miedo estar soñando aquellas palabras.
—Pero Graham, ella es hermosa y yo soy más mayor que tú.
La maravillosa boca de Graham se suavizó con una sonrisa.
—Sarah —dijo él con suavidad, susurrando su nombre como una bendición—.
Nunca te he preguntado tu edad.
—Pero somos amigos.
—Sí… y seremos mejores amantes.
Su promesa derritió toda resistencia. Graham le cogió la mano.
—Te amo, Sarah. Quiero casarme contigo.
HE de decir que me encanta esta pequeña historia muy bien elaborada tierna dulce, con grados de inseguridad y tristesa por parte de algunas situaciones que se dan a lo largo de la historia pero por lo demas es una maravillosa narracion que no devemos perdernos deseo decirles que la recomiendo al ciento por ciento.



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